viernes, 29 de abril de 2011

The one

I cant describe it
Hence i cant make a poem out of it
Its too bad
People usually say love is the best topic for a poem

I dont see it
It dumbs you
It fucks you
in a bad way
(And in a good way)
It does something to you

But i couldnt tell
Hes too far away
And i too fucking miss him
So im gonna screw a stranger in his name
But dont tell him
Hell get pissed
But its my way to tell him
I love you little man.

lunes, 4 de abril de 2011

Drunk

I had a flashback today as I was pulling down my underwear. I thought about that time you touched me and wasn't nice. But I guess it's fine. I thought of you, but I can't tell you because you'd laugh and I'd laugh too. I'm sorry. For real. We did have interesting conversations though. I still remember the time you told me about your dog named Hendrix. He couldn't play the guitar (I asked) but he sure was black. I heard he died. At least he's with Jimmy now.
"Who broke your heart?", the other one keeps asking. I won't tell him about you. Because he's not worth it. Because he's not you.

Chuck

Somewhere between reading textsfromlastnight and chuck palahniuk,
I lost you.
I could go on and on about the complications of our choice,
yet I'm intrigued by your late behavior.
The haircut.
The outfits.
The drinking.
The coke.

It makes me think that,
after all,
you're having a harder time than I ever did.
And it makes me cry.
But don't worry,
they're happy tears.

jueves, 24 de marzo de 2011

Contradicciones etéreas

Yo quiero un tornillo que me juzgue
Quiero uno conciente, sabio, educado
Pero estamos sin tornillo, atolondrados de tal forma
Que nuestro destino yace en el pavimento
Dios olvidó un tornillo
Eso no era parte del plan
Ni parte del experimento álmico
Su mente se estaba desgarrando y caía en la mesa de trabajo
Pero yo ya no quiero un tornillo
Quiero ser más grande que Él
Pues si yo fuese Dios, no olvidaría un tornillo
(Bueno, tal vez olvidaría dos)
Volvería al principio, cuando éramos uno
Y voltearía a ver al ser y nos haría hermoso, perfecto
Con alma de ave y sin cerebro, para poder volar sin compañía
Pero, después de todo, ser destornillados nos da cierto encanto
Y con él, tal vez seríamos aburridos
¿Quién quiere paz mundial?
¿Quién no quiere un genocidio ocasional?
Yo no lloré por no tener tornillo
Sólo me alegro de que no nos falten más.

domingo, 6 de marzo de 2011

Carta de amor para nadie

Anoche soñé que era artista y lo amaba.
Nos gustaba fumar en la cama y bostezar en la iglesia
De su filosofía bajtiniana
De nuestros estornudos sincronizados
Estoy enamorada de quien no existe

Y quiero enrimarte
Y quiero enversarte
Quiero hacer miles de poemas sobre ti
De esos que no se entienden
De esos que no me gustan
Y que la gente los lea y pretenda entendernos

Pero
Después de todo,
tal vez sea yo la que no exista
Porque si tú eres nadie, yo soy nada.

14-Feb-11

lunes, 29 de noviembre de 2010

- Sin título -

Todos los hombres son hermosos e iguales
Siempre te besan el cuello despacio
Acarician tus senos, se acuestan contigo

Todos los hombres son el mismo
Están hechos de sonrisas efímeras y falsas
Unos te aman, otros no
Pero son lo mismo

Les dices mentiras y te creen, a veces
Porque ellos te besan despacio
Desgarran tu piel y tu sexo a besos
¿Y qué queda después?

martes, 23 de noviembre de 2010

La prohibición del chocolate

¿Por qué no prohibir un placer más? Yo digo que nos rebelemos en contra del chocolate antes de que ellos lo hagan por nosotros, pues es cuestión de tiempo antes de que la Iglesia o el Estado nos diga que el chocolate es algo pecaminoso o falto de moral. Dirían algo como “¡la mujer de allá es pecadora! Su penitencia: comer cuatro lechugas”. Y es que no estarían tan errados al satirizarlo; la guerra de Suez es tan solo un ejemplo de los efectos de la sobredosis de este producto: la ira irracional, la agudización de los sentidos y el empobrecimiento del juicio moral hacen del chocolate un enemigo de la sensatez que tanto distingue al ser humano, un animal tan pacífico como el oso hormiguero y tan inteligente como sólo él mismo.

No sería sorpresa descubrir que no fue una manzana la que protagonizó el problema de Adán y Eva en el Paraíso, sino una grandísima barra de chocolate, diseñada especialmente para seducir a la pareja y apurar su expulsión del Jardín del Edén. Podemos también asumir que el arsénico que mató a Napoleón se encontraba escondido de forma chocolatosa en su cena. Es evidente que el ahora común producto empaquetado bajo la amistosa marca Milky Way o M&M será la causa de nuestra perdición.

Pero ya no más seremos víctimas de la manipulación cacaótica. Después de la Revolución del Chile Mexicano en 1989, en la que se derramó sangre por el amor al picoso condimento, nuestro país quedó en la necesidad de una reforma alimenticia y no podríamos comenzarla de mejor manera que con la prohibición de aquello que tantos problemas ha traído a la humanidad a través de los siglos. Tal vez hasta podríamos darle mejores usos: el chocopote para pavimentar todas las calles de México o las chococletas como medio de transporte; es cuestión de echarle cabeza. Puedo jurar que los científicos—esos que no tienen mucho que hacer y por lo tanto juegan con experimentos ridículos—le encontrarán más de un uso al chocolate. Quién sabe, tal vez en algunos años agradezcamos a un Dr. Nombreimpronunciable de alguna universidad con un presupuesto altísimo, perfecto para despilfarrarlo resolviendo problemas ajenos, por haber descubierto la cura de la enfermedad equivalente a la influenza de su época a través de la manipulación genética del cacao o variando su manera de ser consumida (fumada, inhalada, aspirada, etc.).

Yo tengo un sueño. Sueño con un México atlético y delgado, cuyos policías puedan correr por sus donas y no tengan que pedir mordidas en los bulevares. Sueño con niños comprando espinacas con gusto, comiendo brócoli con sonrisas en sus caras y apreciando cada mordida de un buen betabel. En conclusión y aunque se enoje la Abuelita, vislumbro un México más rico—irónico adjetivo—al conjugarlo con la ausencia del chocolate.

22 Nov 2010